Precios tensionados, incidentes inesperados, un servicio que no puede fallar. El sector energético se enfrenta a numerosos desafíos, desde la presión en el precio de los suministros con el bloqueo del estrecho de Ormuz hasta sucesos que pueden poner en peligro la continuidad del servicio, como vivimos con el apagón del 28 de abril de 2025. Ante estos retos, las empresas del sector buscan en la inteligencia artificial (IA) una aliada que ayude a superarlos; un terreno en el que Cognizant lleva años acompañando a las utilities a mejorar su eficiencia, resiliencia y sostenibilidad a través de soluciones de IA para el sector energético.
Moeve así lo ha entendido, y por este motivo está incorporando esta herramienta en sus llamados energy parks, parques energéticos donde se construyen "moléculas verdes" en su objetivo de convertirse en un líder europeo en energías renovables y movilidad sostenible.
Esta es una de las conclusiones del octavo podcast sobre IA de Cognizant, en el que participaron Jesús Oliva, Head of Data and AI de Moeve; Fernando González, psicólogo e ingeniero conductual del Grupo Mindset; Ana Belén González, Head of Manufacturing, Logistics, Energy and Utilities SE de Cognizant; José Manuel Zafra, Head of Banking, Financial Services and Insurance SE de Cognizant; y Fernando Calderón, Associate Director - CRM de Cognizant.
De la teoría a la planta
La IA en energía ya no es una promesa de futuro. Moeve la utiliza en sus energy parks para la optimización de procesos y para ayudar a las personas a tomar mejores decisiones. Casos de uso que conectan con la forma en que Cognizant entiende esta tecnología y en los que el factor decisivo es humano. Como afirma Fernando González, "la IA es una herramienta en manos de personas y son las skills de esas personas las que van a marcar esa inteligencia".
En este punto, Jesús Oliva señala que "Moeve ha ejecutado un plan de capacitación orientado a diferentes grupos de trabajadores y a skills que permiten a las personas interpretar lo que dice la IA, evitando alucinaciones". Se trata, como apunta José Manuel Zafra con una metáfora, "de saber que, si bien todo el mundo puede conducir, no todos están preparados para pilotar un Fórmula 1". Y añade una advertencia: "esta trivialización del uso de la IA y el elevado coste asociado ha provocado que muchas organizaciones estén dando marcha atrás en la adopción de esta tecnología".
Superar el miedo al reemplazo humano
Durante el programa también se puso sobre la mesa cómo los medios han 'alimentado' cierta desconfianza hacia la IA al presentarla como una amenaza al trabajo humano. Frente a ese relato, Ana Belén González lo tiene claro: "se deben combatir estos miedos haciendo ver las bondades de esta tecnología, que va a amplificar a los ingenieros, pues les va a facilitar poner el foco en tomar decisiones en un ámbito tan crítico como es el energético".
"Estos temores han generado cierto rechazo", señala Oliva. Por ello, recomienda involucrar a los usuarios finales de esta herramienta desde el principio, de modo que la sientan como propia y no como algo impuesto.
Del hype al valor real
Tras el hype inicial de la IA, parece que todo se ve más claro. La IA en energía es hoy una realidad que va a ayudar a transformar la sociedad. Es una tecnología con un valor real y un enorme potencial, pensada, como afirma Fernando Calderón, "para ampliar capacidades y no para sustituir a nadie".
Ese es, precisamente, el enfoque con el que en Cognizant ayudamos a las compañías energéticas a convertir la IA en resultados, poniendo la tecnología al servicio de las personas.