Resumen
Las empresas están dejando atrás la fase de experimentación de la inteligencia artificial para centrarse en el desarrollo efectivo de capacidades reales, posicionando esta tecnología como una infraestructura esencial para asegurar su continuidad y competitividad. Aunque la automatización total sigue siendo limitada, la IA ya permite redirigir el talento humano hacia tareas de mayor valor, impulsar la transformación operativa y sentar las bases para organizaciones más ágiles y resistentes. El gran desafío consiste ahora en convertir la inversión, la adecuada gestión de los datos, la gobernanza y los avances en modelos generativos en capacidades concretas que permitan transformar la IA en un valor real y medible para el negocio.
Aunque en el debate público sobre la inteligencia artificial suele dominar una visión muy polarizada —que va desde promesas de productividad ilimitada hasta escenarios de pérdida de empleo o frenazo económico—, la realidad dentro de las empresas es bastante distinta. Lo que vemos es un enfoque mucho más práctico, centrado en desarrollar capacidades que aporten valor real al negocio. Las organizaciones evalúan el potencial de la IA, sí, pero también se topan con barreras que condicionan su adopción como demostrar un ROI claro, la falta de talento especializado, la baja calidad o preparación de los datos y un entorno regulatorio cada vez más exigente. Todos estos factores influyen directamente en la velocidad a la que la IA puede generar un impacto tangible.
En Cognizant, al trabajar con algunas de las compañías más relevantes del mundo en el diseño e implantación de soluciones de inteligencia artificial, lo comprobamos a diario. Las empresas no se están dejando llevar por una moda pasajera: están invirtiendo de forma seria y sostenida para construir sistemas más inteligentes, eficientes y resilientes. Lejos del relato centrado en la sustitución, lo que oímos de los equipos directivos es que están inmersos en un rediseño profundo de sus modelos operativos y de cómo generan valor.
Un patrón de inversión que refleja construcción, no especulación
Los datos más recientes del estudio realizado por Avasta, firma de investigación independiente, en colaboración con Cognizant en noviembre de 2025, muestran un compromiso firme con la IA. El 84% de las compañías cuenta ya con presupuestos formales para esta tecnología y el 91% espera aumentarlos. La mitad prevé crecimientos de doble dígito en los dos próximos años, señal de una inversión sostenida y estratégica.